Por favor no me dejes aquí, en este salón oscuro lleno de recuerdos de ambos, de nuestro amor, de nuestra historia y sentimientos. Te marchas libre de culpa, dejando tus penas en mis hombros con un perdón como solución ante eso.
Sin importar lo que hiciste no puedo odiarte, no puedo evitar seguir amándote y querer que abras aquella puerta y te sientes a mi lado.
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