Bosque del olvido

Cuando el sol salió,
cuando la corriente del agua
seguía su camino,
cuando el bosque con árboles danzantes
dejaba volar sus hojas.

Cuando tomaste mi mano
y me enseñaste su belleza,
cuando mis ojos brillaron
y te admiraron.

Fue entonces,
cuando descubrí,
que mi corazón
te susurró un "te quiero".
Tus ojos me hablaban,
decían tanto de mí,
creí oír un "te quiero",
un "te necesito".

Me miraste una última vez,
soltaste mi mano
¿Por qué lo haces?, te dije.
No está bien, contestaste.
Lo acompañaste con un:
Sabes que no soy de aquí,
sabes que pronto me iré.

Lo sabía,
claro que lo sabía,
y eso no me impidió
tener lo más hermoso
que pude llegar a sentir en toda mi vida.

Finalmente agregaste un:
Te amo, te amo pero no podemos amarnos.

Señorita del sombrero floreado.
Destruiste aquel castillo que construí para nosotros
y todo lo que había en él
con tal solo abrir tus bellos labios rosados.

Giraste tu cabeza,
tu cabello dio su último aroma
para mi afortunada nariz.

Comenzaste a tus pies mover,
tus pequeños zapatos se ensuciaron
pero continuaste hasta correr,
hasta desaparecer,
hasta que mis ojos cristalinos
derramaron lagos que con fuerza
destrozaban mi alma y corazón,
hasta que entendí que tus bellas manos
jamás volverían a lograr entrelazarse con las mías.

Comentarios